Si el veterinario ha señalado en la radiografía de columna de un perro mayor algo que llama «espondilosis», la palabra suena peor de lo que suele ser el hallazgo. La espondilosis (su nombre completo es espondilosis deformante) es una formación de pequeños espolones de hueso a lo largo de la columna, muy frecuente y ligada a la edad, que en muchos perros se descubre por casualidad y no da ninguna molestia. No es cáncer, no es una infección y no es culpa suya. Aquí se explica qué son los espolones, por qué aparecen, qué puede decir la radiografía y qué no, y cuándo un lomo rígido merece algo más que encogerse de hombros.
Qué significa «espondilosis» en la radiografía de un perro
La columna es una hilera de huesos, las vértebras, con un disco, un cojinete blando, entre cada par. La espondilosis es hueso nuevo que crece desde los bordes de las vértebras, casi siempre por la cara inferior y los lados de la columna, hacia el espacio donde está el disco. En la radiografía se ve como pequeñas puntas en forma de pico (los «picos de loro», como se les conoce popularmente), y con el tiempo el espolón de una vértebra puede encontrarse con el de la siguiente y formar un puente óseo. Es hueso normal en un sitio de más, no un tumor.
La imagen que abre esta página muestra cómo se clasifica el hallazgo, con cuatro ampliaciones del espacio entre dos vértebras tomadas de un estudio publicado. En la (0) los bordes están limpios. En la (1), la flecha señala un espolón pequeño que acaba de empezar. En la (2) los espolones son mayores, pero los dos lados aún no se tocan, y en la (3) el espolón ha cruzado el espacio y forma un puente. Los veterinarios usan clasificaciones distintas, así que en el informe puede aparecer lo mismo descrito como leve, moderado o con puentes.
Por qué aparece y qué perros la sufren
La causa exacta no se conoce del todo, pero la explicación más aceptada es el simple desgaste. Con los años, las fibras resistentes que sujetan el disco a los huesos vecinos se debilitan y la articulación se mueve algo más de lo debido; el cuerpo responde depositando hueso extra en los bordes para estabilizarla. Por eso los espolones suelen aparecer junto a discos desgastados y sobre todo donde más trabaja la espalda: la parte baja del tórax, la zona lumbar y la articulación que queda delante de la pelvis.
- Edad: la probabilidad de encontrar espolones aumenta con cada año, de modo que es más frecuente en perros mayores
- Raza: los perros grandes están sobrerrepresentados y los bóxer son especialmente conocidos por ella, lo que sugiere una tendencia hereditaria
- Desgaste: se cree que es más probable en perros con enfermedad discal, una lesión previa de la columna, años de trabajo físico intenso o sobrepeso
¿Es grave la espondilosis y duele?
Por lo general no es grave y a menudo no duele. Muchos perros con espolones, incluidos algunos con puentes grandes, no han estado rígidos ni un solo día, y los espolones aparecen cuando el veterinario mira otra cosa. Cuando hay señales, suelen aparecer poco a poco:
- Rigidez al levantarse, sobre todo tras el reposo o en las mañanas frías, que mejora tras unos minutos de paseo
- Menos impulso: duda antes de saltar al coche o al sofá, o va más lento en las escaleras
- Un paso más corto o una espalda menos flexible, por ejemplo, si ya no se encorva para rascarse
- Una postura encorvada o sensibilidad cuando se le acaricia o se le presiona el lomo
Ninguna de estas señales es propia de la espondilosis, y un perro puede tener espolones y otro problema a la vez. La displasia de cadera y otras artrosis de la cadera, la enfermedad lumbosacra en el extremo inferior de la columna y una hernia discal (enfermedad discal) pueden parecerse mucho desde el punto de vista del dueño, y por eso el veterinario explora al perro entero y no solo la columna.
La espondilosis por sí sola no es una urgencia, pero una espalda dolorida puede ser otra cosa. Acuda hoy mismo al veterinario si el perro de repente no puede usar las patas traseras o las arrastra, hace esfuerzo para orinar y no orina, tiene escapes nuevos de orina o heces, grita de dolor intenso o tiene la espalda dolorida junto con fiebre y falta de apetito.
Qué muestra la radiografía de columna y qué no
La radiografía es la forma habitual de detectar la espondilosis, porque el hueso se ve con claridad. Lo normal es tomar una vista lateral y, a menudo, una segunda desde arriba o desde abajo; un perro con dolor puede necesitar una sedación ligera para quedarse recto y quieto. El veterinario o el radiólogo examina:
- Los espolones: dónde están, cuántos hay, qué tamaño tienen y si alguno forma un puente sobre el espacio, lo que puede volver más rígido ese tramo de la columna
- Los espacios discales: si el hueco entre vértebras es uniforme o está estrechado, ya que un espacio estrecho sugiere un disco desgastado
- Los bordes de los huesos: en la espondilosis los espolones y los bordes son lisos y están bien formados, mientras que unos bordes irregulares y como carcomidos junto a un espacio discal colapsado apuntan a una infección del disco (discoespondilitis), un problema distinto con su propio tratamiento
- El hueso en sí: unas zonas oscuras, como apolilladas, o un hueso nuevo desordenado pueden sugerir un tumor, mucho menos frecuente que la espondilosis; la guía sobre los tumores óseos en la radiografía muestra qué aspecto tienen
Los límites importan tanto como los hallazgos. La radiografía muestra hueso, no la médula espinal, los nervios ni los discos, así que puede decir que hay espolones, pero no que sean la causa del dolor del perro, y no puede descartar que un disco comprima la médula. Como los espolones también aparecen en perros sin ninguna señal, la imagen se interpreta siempre junto con la exploración. Si el perro está débil, tambaleante o con un dolor que no encaja, el paso siguiente suele ser una resonancia o una TAC, que muestran directamente la médula, los nervios y los discos.
Tratamiento: cuidar al perro, no la radiografía
Los espolones en sí no se tratan: ningún medicamento los disuelve, no hay una operación habitual para quitarlos y un perro sin señales no necesita tratamiento alguno. Cuando la espalda está rígida o dolorida, el plan busca el bienestar y mantener al perro en movimiento:
- Un peso saludable, que suele ser el paso más útil, porque un perro delgado carga menos la columna
- Ejercicio regular, constante y de bajo impacto: paseos diarios con correa de duración parecida y, si es posible, natación o hidroterapia, en lugar de una salida larga tras una semana tranquila
- Analgésicos recetados por el veterinario, normalmente un antiinflamatorio para perros, con análisis de sangre previo en los perros mayores
- Fisioterapia para mantener fuertes los músculos que sostienen la columna; algunas clínicas ofrecen también acupuntura o láser, aunque las pruebas de su utilidad son más limitadas
La cirugía no es un tratamiento de la espondilosis en sí. Solo se plantea en el perro poco frecuente en que un espolón comprime un nervio o la médula, o cuando las pruebas encuentran otra cosa que la necesita, como una hernia discal. La espondilosis no desaparece y los espolones suelen crecer despacio a lo largo de los años, pero eso no significa que el perro vaya a empeorar sin remedio, y repetir la radiografía normalmente solo hace falta si cambian las señales.
Cómo hacerle la vida más fácil en casa
- Ponga alfombras antideslizantes en los suelos lisos, use rampas para el coche y el sofá y mantenga las uñas cortas para que el perro tenga agarre
- Dé al perro una cama gruesa y cálida lejos de las corrientes de aire, mantenga los paseos tranquilos y regulares y evite los saltos repetidos y los juegos bruscos
- No dé nunca analgésicos humanos como el ibuprofeno, el paracetamol o la aspirina, que pueden ser tóxicos para los perros, y dé solo lo que recete el veterinario
Por qué puede ayudar una segunda lectura
La espondilosis es fácil de encontrar y más difícil de valorar. La pregunta útil no es si hay espolones, sino si explican las señales del perro y si hay algo más en la imagen, como un espacio discal estrechado, un borde óseo irregular o una zona de hueso de aspecto raro, que merezca una mirada más atenta. Si el informe deja dudas, o las señales del perro y la radiografía no parecen encajar, se puede preguntar a un radiólogo veterinario por las radiografías que ya se tienen.
DocOrbit ofrece una segunda opinión radiológica veterinaria en línea: un radiólogo veterinario vuelve a leer las imágenes del propio perro y se le puede preguntar qué significan los hallazgos para el tratamiento. Un radiólogo no puede explorar al perro ni notar cómo responden sus patas traseras, así que esto da a usted y a su veterinario otra mirada atenta sobre las mismas imágenes y no sustituye al veterinario que trata al perro.
¿Es dolorosa la espondilosis en perros?
A menudo no. Muchos perros con espolones, incluso con puentes grandes entre dos huesos, no muestran ninguna señal, y los espolones se descubren por casualidad. Cuando un perro está rígido o dolorido, los espolones pueden formar parte del cuadro, pero el veterinario busca también otras causas, como problemas de cadera, enfermedad discal o enfermedad lumbosacra, porque los espolones por sí solos no siempre explican el dolor.
¿Empeora la espondilosis en perros con el tiempo?
Los espolones suelen crecer despacio, a lo largo de meses o años, y algunos acaban formando un puente entre dos vértebras. Más hueso en la radiografía no siempre significa más molestias, y muchos perros viven cómodos toda la vida. Un peso saludable, ejercicio constante y un plan analgésico del veterinario ayudan a mantener al perro en movimiento; las radiografías de control suelen hacer falta solo si cambian las señales.
¿Puede un perro con espondilosis salir de paseo?
Sí, y el ejercicio regular y suave suele ser bueno para la columna. A la mayoría de los perros les convienen más los paseos cortos y constantes con correa que las salidas largas o bruscas de vez en cuando, y la natación es una opción de bajo impacto que gusta a muchos veterinarios. Evite los saltos repetidos y los juegos con giros bruscos, y pregunte al veterinario cuánto ejercicio es adecuado si el perro tiene dolor.
Puntos clave
- La espondilosis es una formación de espolones óseos a lo largo de la columna, frecuente y ligada a la edad, que a menudo se descubre por casualidad y no es cáncer ni infección
- Muchos perros con espolones, incluso con puentes, no tienen dolor, y la radiografía se interpreta siempre junto con la exploración porque los espolones pueden no explicar las señales
- Los espolones no se tratan; a un perro rígido le ayudan un peso saludable, ejercicio constante, analgésicos recetados por el veterinario y cambios en casa, y rara vez hace falta cirugía
- Una debilidad repentina de las patas traseras, no poder orinar o una espalda dolorida con fiebre no son señales de una espondilosis simple y necesitan veterinario hoy mismo
¿Puedo preguntar en línea a un radiólogo veterinario por la radiografía de mi perro?
Sí. La segunda opinión radiológica veterinaria en línea se gestiona enteramente desde casa: puede subir las imágenes sin CD que enviar por correo ni un segundo desplazamiento a un centro especializado, y un radiólogo veterinario subespecialista vuelve a leer el estudio y escribe un informe estructurado que puede entregar a su veterinario. DocOrbit devuelve esa segunda lectura firmada en 24 a 48 horas. Después puede escribir al radiólogo veterinario con sus dudas sobre las radiografías y sobre lo que significan para el perro.
Este artículo tiene únicamente carácter informativo general y no constituye asesoramiento veterinario. Consulte siempre los resultados de las pruebas de imagen de su animal y los siguientes pasos con un veterinario cualificado.


