Empezó con un estornudo de vez en cuando. Ahora le limpia la misma fosa nasal varias veces al día, hay una costra en el cojín por la mañana y va usted por la tercera tanda de antibióticos, que funcionó una semana y dejó de funcionar. Conviene saber dos cosas antes de seguir leyendo. La primera: un problema nasal de larga evolución en un perro casi siempre tiene una causa física concreta dentro de la nariz, lo que significa que normalmente hay algo que encontrar. La segunda: la pista más útil no cuesta nada, y es si la secreción sale por una fosa nasal o por las dos.

La enfermedad nasal crónica es uno de los problemas menos estudiados en la clínica general, sobre todo porque ver dentro de la nariz es genuinamente difícil. Las tandas repetidas de antibiótico sin diagnóstico son el patrón habitual, y por sí solas rara vez resuelven nada.

Qué le dice la propia secreción

Antes de cualquier prueba de imagen, su veterinario está leyendo unos cuantos detalles que acortan bastante la lista.

  • Una fosa nasal o las dos. Un solo lado apunta a algo situado físicamente en ese lado de la nariz. Los dos lados sugieren algo que afecta a toda la vía aérea o a todo el organismo, o un problema unilateral que ya ha cruzado la línea media.
  • Qué aspecto tiene. Transparente y acuosa, espesa y mucosa, amarillo-verdosa o teñida de sangre. Una secreción que a lo largo de las semanas pasa de transparente a espesa y luego a sanguinolenta es una evolución que merece la pena mencionar.
  • Cómo empezó. Un acceso repentino de estornudos violentos durante un paseo por hierba alta o justo después es la historia clásica de una espiga inhalada. Un inicio lento y progresivo a lo largo de meses es una historia completamente distinta.
  • El paso del aire. Acerque un espejito o un mechón de pelo a cada fosa nasal. Un paso de aire reducido en un lado es una observación verdaderamente útil, y es de las que puede hacer usted en casa.
  • La propia cara. Cualquier hinchazón sobre el puente de la nariz, un cambio en la forma del hocico, un ojo que parezca desplazado hacia delante o una fosa nasal que haya perdido su pigmento negro habitual y se vea ulcerada.

Una cosa que alarma a los dueños y normalmente no debería: el estornudo inverso, ese episodio repentino de resoplidos ruidosos hacia dentro que parece que el perro no puede respirar. Suele durar menos de un minuto, se resuelve solo y no es lo mismo que una enfermedad nasal crónica.

Las causas frecuentes

La mayoría de los casos nasales crónicos en perros se reducen a una lista corta.

  • Un cuerpo extraño, normalmente una espiga. Estornudos espectaculares al principio, secreción unilateral después, y curación completa una vez extraído.
  • La enfermedad dental. Las raíces del colmillo superior y de las grandes muelas superiores quedan pegadas a la cavidad nasal. Un absceso puede erosionarlas y drenar a la nariz, y por eso nuestro artículo sobre los abscesos de raíz dental en la radiografía dental es relevante mucho más a menudo de lo que los dueños esperan.
  • La rinitis fúngica, casi siempre por Aspergillus. Suele afectar a perros jóvenes o de mediana edad con hocicos largos, produce una secreción abundante y a menudo cursa con una nariz dolorosa, con ulceración o pérdida de pigmento en el borde nasal.
  • Los tumores nasales, normalmente en perros mayores y más frecuentes en razas de hocico largo. El sello distintivo es una progresión lenta e implacable, una secreción que empieza en un lado y un sangrado intermitente.
  • La rinitis inflamatoria crónica, un diagnóstico al que se llega una vez descartadas las demás. Es frustrante de manejar, pero no es peligrosa.
  • Los problemas de coagulación y de tensión arterial, que provocan sangrados nasales sin ninguna enfermedad dentro de la nariz. Suelen sangrar por las dos fosas y a menudo se acompañan de hematomas en otras partes.

Por qué no bastan las radiografías simples

El interior de la nariz de un perro está lleno de delicadas láminas óseas enrolladas llamadas cornetes, superpuestas como las páginas de un libro. En una radiografía plana esas capas se superponen unas a otras y producen un borrón gris que oculta justo lo que se está buscando. Incluso con una radiografía de cráneo perfectamente posicionada bajo anestesia, una destrucción sutil de los cornetes es fácil de pasar por alto.

Una TAC descompone la nariz en cortes finos. En esos cortes el radiólogo puede valorar qué cornetes están destruidos y en qué lado, si el hueso del tabique nasal, el paladar duro o la órbita están íntegros, si hay afectación del seno frontal y si la enfermedad ha alcanzado la fina lámina ósea que separa la nariz del cerebro. También muestra dónde está realmente el tejido anómalo, lo que convierte la rinoscopia de una búsqueda a ciegas en una búsqueda dirigida.

Los patrones se solapan más de lo que sugieren los manuales, pero a grandes rasgos: la enfermedad fúngica tiende a destruir cornetes y dejar cavidades con un revestimiento engrosado, a veces con los propios huesos nasales adelgazados desde dentro. Los tumores tienden a producir una masa de partes blandas que rellena un lado, destruye el hueso circundante y empuja a través de la línea media o hacia el ojo. Un cuerpo extraño puede verse como un pequeño objeto denso, o solo como un foco localizado de inflamación a su alrededor.

Cómo suele ser el estudio

La mayoría de los perros pasan por una sola anestesia y salen con una respuesta. La secuencia habitual es primero la TAC, después la rinoscopia con una cámara pequeña, después biopsias de todo lo anómalo, y radiografías dentales si hay un diente bajo sospecha. Hacer la TAC primero importa, porque el endoscopio y las pinzas de biopsia provocan sangrado e hinchazón que emborronarían las imágenes si se invirtiera el orden.

La analítica y una medición de la tensión arterial suelen ir primero en un perro que sangra por las dos fosas, y a menudo se añade una radiografía de tórax cuando el tumor está en la lista.

Señales que justifican adelantar la cita

  • Sangrados repetidos por la misma fosa nasal a lo largo de semanas
  • Cualquier cambio en la forma de la cara o una hinchazón dura sobre el hocico
  • Un ojo que parezca sobresalir o que quede en una posición distinta del otro
  • Pérdida completa del paso de aire por una fosa nasal
  • Pérdida de pigmento, costras o ulceración en el borde de la fosa nasal
  • Una crisis convulsiva o un cambio brusco de comportamiento en un perro con enfermedad nasal conocida, ya que puede significar que la enfermedad ha llegado a la parte anterior del cerebro. Nuestro artículo sobre las convulsiones y los tumores cerebrales en perros en la resonancia explica en qué consiste esa valoración
  • Pérdida de apetito o de peso junto con cualquiera de lo anterior

El tratamiento, en términos claros

La buena noticia es que varias de las causas frecuentes tienen solución. Una espiga se extrae en la rinoscopia y el perro suele estar normal en unos días. Un diente enfermo se extrae y la secreción se resuelve. La rinitis fúngica se trata lavando la cavidad nasal con una solución antifúngica bajo anestesia, y la mayoría de los perros responden bien, a veces con un segundo tratamiento.

Los tumores nasales se comportan de forma distinta a muchos cánceres porque se mantienen locales durante mucho tiempo en lugar de diseminarse pronto a órganos lejanos. La radioterapia es el tratamiento principal y a menudo consigue un buen control de los estornudos, la secreción y el sangrado, junto con un periodo apreciable de tiempo con buena calidad de vida, con frecuencia de muchos meses a más de un año según el tipo de tumor y su extensión local. La cirugía por sí sola rara vez basta. Los tumores óseos en otras partes del cuerpo siguen otras reglas, como se describe en nuestro artículo sobre los tumores óseos en las radiografías de las extremidades.

La rinitis inflamatoria crónica se maneja más que se cura, con medicación antiinflamatoria, lavados y aire humidificado, y con periodos de mejoría entre los brotes.

Por qué puede ayudar una segunda lectura

La TAC nasal es una de las lecturas más difíciles del diagnóstico por imagen veterinario. La enfermedad fúngica y el tumor pueden dar aspectos solapados, la pérdida incipiente de cornetes es sutil, y valorar si la lámina cribosa está íntegra a menudo decide si un perro es candidato siquiera a un lavado nasal. Esas decisiones cambian el plan y el coste de lo que viene después. Si el informe de la prueba de su perro deja a su veterinario dudando entre dos posibilidades muy distintas, una opinión radiológica independiente es un paso sensato. DocOrbit permite que usted o su clínica suban las imágenes y reciban una segunda lectura experta que llevar de vuelta a la conversación con su equipo.

¿Es peor una secreción por una fosa nasal que por las dos?

Peor no, pero sí más informativa. Una secreción por una sola fosa apunta a algo situado dentro de ese lado de la nariz, como una espiga, una raíz dental enferma, una infección fúngica o una masa. Una secreción por las dos fosas refleja más a menudo algo que afecta a toda la vía aérea o al organismo en conjunto, incluidas una infección, una alergia o un problema de coagulación. Muchos problemas unilaterales acaban siendo bilaterales al progresar, así que el patrón del principio importa más que el patrón al cabo de meses.

¿Por qué mi perro necesita una TAC en lugar de una radiografía de la nariz?

La nariz está repleta de láminas óseas finísimas y enrolladas, y en una radiografía plana todas se superponen en una única neblina gris que oculta justo lo que importa. Una TAC separa la nariz en cortes finos, así que el radiólogo puede ver qué cornetes están destruidos, si el hueso de alrededor está íntegro, si hay afectación del seno frontal y si algo ha empujado hacia el ojo o el cerebro. Ese nivel de detalle es lo que marca la diferencia entre suponer y planificar.

¿Puede un diente en mal estado provocar mocos en un perro?

Sí, y se pasa por alto sorprendentemente a menudo. Las raíces del colmillo superior y de las grandes muelas superiores están pegadas a la cavidad nasal. Cuando una de ellas se absceda, la infección puede romper ese fino tabique y drenar a la nariz, produciendo secreción o estornudos por ese lado. Las radiografías dentales bajo anestesia son la única forma fiable de verlo, ya que el diente afectado con frecuencia se ve normal por fuera.

¿Un sangrado nasal en un perro es siempre un tumor?

No. Un sangrado aislado tras un juego brusco o un estornudo que irrita la mucosa no suele ser nada. El patrón que justifica un estudio es el sangrado repetido por la misma fosa nasal a lo largo de semanas, e incluso entonces las causas incluyen una infección fúngica, un cuerpo extraño y un problema de coagulación además de una masa. Un sangrado por las dos fosas a la vez, o unos hematomas en otras partes del cuerpo, desplazan la sospecha hacia un problema de coagulación o de tensión arterial y hacen de la analítica el primer paso.

¿Mi perro necesita anestesia para una TAC de la nariz?

Casi siempre, porque las imágenes deben estar perfectamente inmóviles y bien posicionadas para poder leerse. La ventaja es que los veterinarios suelen planificarlo todo en una sola anestesia: primero la TAC, después la rinoscopia para mirar dentro de la nariz con una cámara y después las biopsias de lo que resulte sospechoso. Hacerlo así supone una anestesia en lugar de tres, y la prueba lleva la cámara al sitio correcto en vez de tomar muestras a ciegas.

¿Tienen tratamiento los tumores nasales en perros?

Sí lo tienen, y se comportan de forma distinta a muchos otros cánceres porque tienden a mantenerse locales durante mucho tiempo en lugar de diseminarse pronto a otros órganos. La radioterapia es el pilar del tratamiento y a menudo consigue un buen control de los síntomas junto con una prolongación apreciable del tiempo con buena calidad de vida, con frecuencia de muchos meses a más de un año. La cirugía por sí sola rara vez basta. Los resultados varían bastante según el tipo de tumor y hasta dónde se haya extendido, así que la TAC y la biopsia juntas dan forma a la conversación.

Puntos clave

  • Semanas de estornudos o secreción en un perro casi siempre tienen una causa concreta dentro de la nariz, y las tandas repetidas de antibiótico rara vez la resuelven.
  • Una fosa nasal frente a las dos es la pista precoz más útil, y el paso de aire reducido en un lado es algo que puede comprobar en casa.
  • Las radiografías simples de la nariz superponen los cornetes; la TAC es la prueba de imagen que realmente responde a la pregunta.
  • El estudio suele ser una sola anestesia que combina TAC, rinoscopia y biopsia, en ese orden.
  • Los cuerpos extraños, los abscesos de raíz dental y la infección fúngica tienen tratamiento, e incluso los tumores nasales responden lo bastante bien a la radioterapia como para merecer una conversación seria.

¿Puedo preguntar a un radiólogo veterinario por el informe de la TAC de mi mascota por internet?

Sí. Las segundas opiniones de radiología veterinaria por internet se gestionan enteramente desde casa: usted sube sus imágenes, sin CD que enviar por correo ni un segundo desplazamiento, y un radiólogo veterinario subespecialista vuelve a leer el estudio y escribe un informe estructurado que puede entregar a su veterinario. DocOrbit devuelve esa segunda lectura firmada en 24 a 48 horas. Después puede escribir al radiólogo veterinario con sus dudas sobre la TAC y sobre lo que el informe significa realmente para su mascota.

Este artículo tiene únicamente carácter informativo general y no constituye asesoramiento veterinario. Consulte siempre los resultados de las pruebas de imagen de su animal y los siguientes pasos con un veterinario cualificado.